“YO NO SOY HOMBRE NI MUJER
YO SÓLO TENGO RESPLANDOR PROPIO
CUANDO NO PIERDO EL CURSO DE RÍO
CUANDO NO PIERDO SU VERDADERO SOL”.
Juan Sánchez Peláez
Hay obras que albergan una hermandad consustancial con la vida misma del creador. Tal es el caso de la artista venezolana Sofía Saavedra, quien nos abre las puertas a una representación desenfadada y opuesta a los valores moralizantes (identidad normada, familia estereotipada y sexualidad escolarizada), implantando el cuerpo o los cuerpos como tótems seductores, libertinos y arbitrarios.

Con una paleta de colores por momentos altisonante, Saavedra no rehúye del aquelarre existencial Latinoamericano, por el contrario, lo exalta y humaniza. Sus personajes, adrede imperfectos, inacabados, como la vida misma, conservan una inmensa seguridad de sí mismos, tanto así, que desde su fiesta de disfraces y sexos descubiertos, parecieran estar invitándonos, seduciéndonos, desde cualquier calle o esquina de nuestro trópico suramericano. Al contemplar su obra, de súbito emanan voces guturales, graznidos y balidos, podemos oír la salsa o la samba de fondo, todo fusionado en júbilo de ser.

Aunque consistente en el tema, la obra de Saavedra viaja y explora diferentes formatos y formas de representación. Ha incorporado el performance junto a su trabajo pictórico, revelando que la odiosa y consabida imposibilidad de conjugar arte y vida, quedará para otros, pero no para ella. Su casa, su obra, es su cuerpo y el lienzo su extensión, no cosa aparte, sino intrínseca, cosida a la piel misma. Una identidad que no juzga, sino que invita a reconocerse, a gozarse.

Saavedra nos conecta con la esencia primigenia, indomesticable y salvaje. Nos lleva de viaje hacia el origen, al rito emancipador del eros. Ese ir a la vida que seduce mediante la voluptuosidad y su forma agreste, sublime, libre de ataduras. Una revelación, una epifanía, la vida en goce absoluto de la que nunca debimos o debemos rehuir.

Su obra más reciente nos coloca ante un Gernika tropical, transfigurando el dolor en goce, la revuelta de los sentidos, cuerpos indistintos que manan junto a la naturaleza y sus seres imaginarios. En palabras de la propia autora, Fluidos: “es una obra que nace del erotismo caribeño, del caos y el encuentro de los cuerpos , de Caracas y el reencuentro con su locura. Es una fiesta y es un descanso de los cuerpos, es la alegría y la plenitud de la diversidad”.

Sofía Saavedra es Licenciada en Artes Plásticas, Diplomada en Arte Aplicado a la Sociedad, Premio Mención Honorífica de la Internacional pictórica de Tijuana, México, 2021. Ha expuesto su obra en Argentina, Francia, España, México y Venezuela.
Si quieres conocer más sobre la obra de esta artista venezolana, comienza a seguirla en sus redes @sofiasaavedra.art
Además, Sofía es fundadora del proyecto Identidades Nómadas, una escuela de arte y pensamiento crítico @identidadesnomadas


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