Si fuésemos lo que somos / Poemas de Miguel Guédez

Foto: Roberto Rodríguez

A propósito del Libro de poemas Si fuésemos lo que somos de Miguel Guédez, el poeta Edmundo Aray (QEPD) escribió a manera de prólogo el siguiente texto que a continuación reproducimos:

Pregunta el poeta ¿A quién el pasto, el hielo / las válvulas de escape del infierno? Pareciera encontrarse Entre el mar vivo y el mar muerto. Son del alma las tormentas. La voz suena como jadeos de olas perturbadas por la creciente luna, como el viejo ballenero en medio del combate.

Si fuésemos lo que somos no interroga, afirma un tiempo desolado del espíritu, la angustia que ayer atormentó a los poetas y a muchos condujo a enfrentar el suicidio como si amante fuera del amante.

El verso, por exigencia propia, irrumpe como hachazo, como si quisiera abrir heridas en la madera del lector, pues consigo lleva el poeta heridas interiores, desmesuradas cicatrices. Los poemas nos cruzan el alma, refriegas de imágenes, aullido -que no el de Ginsberg-; también amor para decirle no a la muerte.

El combate no es de mar, ubicado está en medio de la existencia de quien se aferra a la vida con todas sus mortificaciones, que tales son en el alma de voracidad y templanzas sensitivas. Aún así navega entre la voluntad de vivir y la desesperanza. Pareciera que el viaje es duro, sin regreso, sin mirada hacia atrás. Caminante es en medio de las confrontaciones de afuera y las pesadumbres interiores. ¿Qué se hizo la fauta de la infancia? Se pregunta el poeta en medio de la incertidumbre, qué se hizo como si la nostalgia irrumpiera, ave del paraíso que atrás dejara.

No hay concesiones en la palabra poética, o antipoética -muy de Nicanor Parra por puro disfrute de la provocación-, como si quisiera partirnos una botella en la cara, o en el ánima dispuesta a la lectura por puro candor.

Poesía sin afeites la que propone Guédez. La ira, la santa ira, ingobernable ira, al igual que la del ballenero en medio del combate con el espectro de Moloch. Y al igual que el iracundo viejo del Pequoud, la soledad, la temible soledad le asalta: nacimos juntos tú y yo / y vivimos separados. La vida y la muerte por la muerte y la vida disociadas.

Pero he aquí, con olor de mastrantos, los sueños de la infancia que dejamos atrás, las crecidas de la adolescencia -como si de río fueran-, las interrogaciones como oración única ante el altar de la vida.

Acaso por respuesta “el mar siempre será el mar”, su oleaje siempre, por muy atravesado que sea. Aún así, aunque de nadie sea el recuerdo –nada dicen a nadie, afirma el poeta-. ¿Nadie? Inquietante es la duda. Aún así: No importa, yo sigo, testifica el poeta. Y aquí me quedo -escribe: De todos, la madre que somos todos cuando parimos un árbol, una casa en / los aires para las aves y una barca en los otros para ir por ellos sin descanso.

Poesía, sí. Antipoesía, sí, como lo pregona Nicanor. Dolorosas raspaduras -diría Poe. Poesía que se distancia del lector desprevenido o de aquel que ansía encontrarse con la visión o la descarnadura del poeta. EL poema no se construye, diría Guédez, surge de sus hervores. No se dirige al lector -digo- pues domina el sí mismo del poeta, el martirio de sí.

Me afirmo y desmiento cuando digo con el poeta: Sangre estancada en los labios / cuando el amor no está. Me afirmo y desmiento cuando digo con el poeta: A qué esperar tanto / si de repente el canto / se nos vuelve mortaja.

Son del mundo los antojos, los padecimientos que el poeta encarna, pues viaja con la madre muerta sin saber hacia dónde.

Del poeta los poemas que se juntan con el pasado: ave de río, leche de cabra, mirto florecido, caballo silvestre olisqueando el rocío y sus favores, abuela ignorante del muchacho que soñó el pueblo a través de sus ojos, trompo en un aire de voces familiares. Sombra y todo el pecho de existir / Todo el pecho / todo el pecho para todos.

Compartimos el aire con los buitres / y la sal con los dulces besos, así, no más, con disfrute del tiempo revivido en el ayer y en el ahora, compartimos los dos tiempos de Si fuésemos lo que somos, tálamo ardiente, espiga al aire.

Con motivo de un homenaje de Miguel Guédez a su padre Jesús Enrique -amado poeta y cineasta-, con la publicación de poemas engendrados en la nave de la adolescencia y la amada nostalgia del progenitor, escribí que Miguel-poeta, llevaba consigo “buen avío de quimeras y querencias, de sombras, de alma adolorida, que es reclamo de lugares, de los resplandores del tiempo, de seres y de nombres tan vivos como una bandada de pájaros al amanecer”.

Si fuésemos lo que somos enriquece el avío, con dolor, sí, con el puño cerrado, con desconcierto, sí, con palabra encendida, grave, de torturado aliento. Crujido de voces en el alma. Aún así, su poesía tiene olor de mirto, de pasto, de sudor.





AGUAMANIL

Rompe, quiebra
la estrellada ausencia de tus ojos
en el aguamanil de tierra
donde se lavan los años, la cordura
Y si no hallas tus ojos en la intemperie
ni en la inocencia de los niños
calla, disimula
acuéstate sobre la nube más dócil
y olvídate del tiempo
y del viaje
Si fuésemos lo que somos. Guitarra interpretada por Miguel Márquez Franco. Lectura por Miguel Guédez.
SI FUÉSEMOS LO QUE SOMOS
A Ana Paula.
Por su cintillo de alegría en mi frente.

Yo no sé
Qué niños
Qué flores
Qué ángel
Atraviesan los cuerpos
Acallan ligeramente al silencio
El tiempo es una vara que cruza las esquinas
El tiempo es un sueño que hechiza las esquinas de la vara
El tiempo es un hambriento que camina

Yo no sé
Qué limas
Qué planetas
Qué alas
Atraviesan los cuerpos
Danzan al unísono con el alcohol bajando por todas las gargantas
La tierra es una manzana de besos
La tierra es el pan en la mesa
La tierra es un animal que nos sustenta la vida

Yo no sé
Qué nidos
Qué anillos
Qué ruedas
Atraviesan los cuerpos
Sospechan al oído del mar
Las manos son la extensión ridículamente bellas del alma
Las manos son el pulmón alcatraz de los amantes
Las manos son la cúspide de los ciegos

Yo no sé
Qué hay
Qué pasa
Qué nace
Cuando se atraviesan dos cuerpos
Y la libertad embruja de aires el hogar
La canción es eterno movimiento
La canción es un adiós de regreso
La canción es un caracol dentro de un caracol

Ahora creo saber
Las huellas valen lo que vale el cielo
Y un paso adelante vale lo que nos trajo al universo.

LLOVISNA

“No son ramitas que crujen”
Último verso de Jesús E. Guédez

Poso mis manos en la orilla de la ventana
El tiempo se mece detenido en la copa
de los árboles
No siento cada diminuta gota que cae
en el mar sereno de mi frente
Ni el humedecer de las flores
de mi vestido azul

Dónde hijos
dónde amante ya sin rostro
dónde casa ya sin techo

Aprieto el aire encaro al cielo
Sobo los pocos cabellos que me quedan
Cierro los ojos
Continúo observando por la ventana
Y mis manos sonríen
Quizás por última vez

AQUÍ ME QUEDO

De todos, me quedo con los que no se esconden detrás de su sombra, de su marchita sonrisa, y de sus rencores infestos.
De todos, pido la mano a los huertos, a la papa, a los gusanos y al injerto.
Pido sin exigir.
De todos, me quedo con los ruidosos de la esquina, con los ausentes de la otra esquina, pero nunca con los de mueca retraída, nunca con los que exhalan palabras masticadas antes de entrar en los dominios del viento.
De todos, la herida abierta en la rodilla, el fuego batiéndose en la espina y el minero que se limpia el culo con las noticias.
De todos, la madre que somos todos cuando parimos un árbol, una casa en los aires para las aves y una barca en los otros para ir por ellos sin descanso.
De todos, todo, salvo el engaño y la zamurada por vigilia.

Foto: Roberto Rodríguez.

Miguel Guédez (Caracas, 1983). CEO de Fabla Salvaje Magazine. Es Licenciado en Comunicación Social (UCV), poeta y cineasta. Ha dirigido 10 documentales, entre estos: El decimista de Bailadores (2015); Ajila (2010) y Eleázar León (2008). En el género ficción ha realizado 3 cortometrajes, EX (2015), Kynico (2018), y Holy Silence (2022).  

One response to “Si fuésemos lo que somos / Poemas de Miguel Guédez”

  1. franciajescorcia Avatar
    franciajescorcia

    Qué manera de atrapar con las palabras… gracias por este aire de versos.

    Like

Leave a reply to franciajescorcia Cancel reply

One thought on “Si fuésemos lo que somos / Poemas de Miguel Guédez

Leave a reply to franciajescorcia Cancel reply